lunes, 9 de marzo de 2009

Trenes II (del lado de allá)



4 de agosto de 2005

Hoy volví a Valladolid en tren y en la soledad del viaje, descubrí un nuevo especimen español del que todavía no me había percatado: el viejete verde. Todo comenzó con una confusión de asientos. Una chica había ocupado intempestuosamente mi lugar. Mi pregunta acerca del número de vagón provocó un acalorado enfrentamiento entre los pasajeros. ¡Este es el 23!. No!!!, el 21!!!. Un viejecito, sentado detrás de mi cambiaba constantemente de respuesta. Tomo posesión junto a mi asiento un rato después, cuando la usurpadora por fin desistió y planté bandera junto a la ventanilla. Ahi empezó mi tormento. Eres Europea, pero no eres de España; me dice. No, soy Argentina; le digo. ¿Y en Argentina son todas tan guapas como tu, porque aquí las españolas son bastante tontas, y tu tienes esa cara de listilla (ataca). Sonrío e inmediatamente intento salir de la conversación leyendo y temiendo que me esperaban dos horas dificiles.

Tengo un problema, no puedo negarme a escuchar las historias de un viejo, me parece una crueldad. Llegado este momento de la vida (y eso me dijo, creo que tiene razón) es necesario contar tu propia historia a alguien, supongo que en busca de un sentido. No puedo negarme a escuchar, es más fuerte que yo. Aunque los piropos del señor, me ponían cada vez más nerviosa. Deslicé durante la conversación que tenía un novio muy alto que me esperaba en la estación, pero eso no lo detuvo. Me quedé más tranquila cuando en medio de un monólogo que cada vez se tornaba más íntimo me dijo que ya no funcionaba (Yo NO quería saber eso!, solamente quería mirar el paisaje). Aunque el tipo tenía 80 años había logrado leer el título del ensayo que estaba leyendo sin gafas: "Antropología de la sexualidad". Ya vi que estabas leyendo algo de "seso", me dijo. Y yo quería desaparecer, el viejete se estaba poniendo como una moto. Si tuviera cuarenta años menos, te invitaría a la discoteca; me decía.

Resumiendo... que el viaje fue imposible. Intenté persuadirlo de que necesitaba estudiar, pero cada vez que levantaba la vista del libro, él interpretaba que me estaba aburriendo y me contaba una historia. Asi que en dos horas y cuarto de viaje , me contó toda su vida y no pude decirle que no. Don Emeterio, de profesión taxista retirado, oriundo de Medina del Campo, pero residente en Madrid, de 80 años de edad, su padre tenía una fonda y comercializaban lechazos a Barcelona, fue trompetista y violinista del ejército, trabajó como chofer de una compañía de teatro donde bailaban brasileñas come-hombres solo vestidas con un collar, tiene una plaza en el cielo porque sólo ha cometido pecados veniales (que me sonaba a venéreo, pero normal después de captar la líbido del viejete), vive en el barrio los angeles de madrid, en la calle verbena de la paloma (no recuerdo número y teléfono), tiene cuatro tarjetas de crédito (le recomendé que ese dato no se lo diera a extraños, pero me dijo que confiaba en mí), es muy católico, me ofreció ponerme un taxi en Madrid con sus "contactos"...

¿Cómo tener un viaje en paz sin negarle a un viejo la posibilidad de contarte su historia en busca de darle un sentido a su vida?. Vaya paradoja...

7 comentarios:

El Jones dijo...

Ostras, sí. Que interesante y que divertido es descubrir especímenes típicos de cada país. Yo también disfruté cosas de esa índole -u otra- durante una estancia que realicé en Ushuaia. De todas formas, querida batracia, tengo que decir que igual tuviste mala suerte, porque debía ser el último viejete verde que por esos ños debía quedar en España..., y si me apuras en el mundo. Un saludo ;)

Rana Asmática dijo...

El viaje fue dificil, pero luego me pensé lo del taxi en Madrid y no sonaba tan mal. Ahora lo extraño, jajaja :P
¿Asi que estuviste por Usuhaia?. ¡Ahora quiero conocer historias de viaje! :)

Gabriel (Colo) dijo...

Si, ese era un especimen en extinción! A mi me ha pasado no que un viejo me tire onda, pero si que me cuente la historia de su vida arriba del bondi. Fue algo muy a lo Abe Simpsons.

Un abrazo

Indigos en la Web dijo...

Que viejo verde!! Los hay en todos lados!!

ANTROPOCACOS dijo...

Ranita, que pasa que hace mucho que no actualiza? La extrañamos!

Rana Asmática dijo...

Violentos avatares sentimentales me tienen un tanto distraída, a decir verdad. Pero volveré en cuanto las musas se dignen a visitarme :) Gracias por extrañarme!

Indigos en la Web dijo...

Ehhh arriba el animo rana!!!